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El origen, historia y cultura de las comunidades judías en Israel

Hombres judíos de la comunidad de Bnei Menashe provenientes de la India leen de la Torá | © Joel Shoot / Shavei Israel

Judíos de la comunidad de Bnei Menashe provenientes de la India leen de la Torá | © Joel Shoot / Shavei Israel

La población judía de Israel es enormemente diversa y su gente procede de todos los rincones del mundo. Las diferentes historias, costumbres y cocinas que trajeron consigo en combinación con las culturas presentes ya en esta zona son las que hacen de este país el lugar increíble y étnicamente diverso que es hoy.

Centrándose en los grupos étnicos de la mayoría judía dentro del Estado de Israel (estimados en más de 6,5 millones en 2018), Huellas en Israel explora sus ricas historias y culturas.

Asquenazí

Los judíos asquenazíes son originarios de Europa central y oriental y sus comunidades se encuentran dispersas por todo el mundo. Encabezando el sionismo moderno (la creencia de que el pueblo judío tiene derecho a su propia tierra soberana), uno de los primeros asentamientos judíos asquenazíes, Zikhron Ya’aqov, fue fundado en 1882 en Palestina. En las décadas entre finales del siglo XIX y la Segunda Guerra Mundial, varias oleadas de judíos europeos comenzaron a llegar a Palestina (esta inmigración se conoce como «aliot» en hebreo), huyendo del creciente antisemitismo. Entre los judíos asquenazíes notables de Israel se incluyen el primer primer ministro, David Ben-Gurion, los arquitectos Yehuda Magidovitch y Arieh Sharon y el poeta nacional de Israel, Haim Bialik.

La Sinagoga Ashkenazi, en el barrio judío, en Safed (Tzfat), Israel © RnDmS / Alamy Stock Photo

La Sinagoga Ashkenazi, en el barrio judío, en Safed, Israel © RnDmS / Alamy Stock Photo

En el Israel contemporáneo, la cocina y las costumbres que alguna vez definieron la vida asquenazí en Europa se han conservado solo en parte. La cocina tradicional asquenazí, como el gefilte de pescado y el cholent, un rico guiso cocinado a fuego lento, ha dado paso a platos levantinos como el hummus y el falafel. El yiddish, el idioma histórico de los judíos asquenazíes que combina palabras en alemán, hebreo y eslavo, fue reemplazado en medio del resurgimiento del hebreo como idioma nacional. Solo en las comunidades ultra ortodoxas se ha conservado estrictamente esta cultura. Para escuchar yiddish y comer la mejor comida asquenazí, diríjase a Bnei Brak, un suburbio de Tel Aviv, o Mea She’arim en Jerusalén.

Arca de la Torá en la sinagoga Ashkenazi Ari, Safed Tsefat, Israel © Wiliam Perry / Alamy Stock Photo

Arca de la Torá en la sinagoga Ashkenazi Ari, Safed Tsefat, Israel © Wiliam Perry / Alamy Stock Photo

La Gran Sinagoga, Mazkeret Batya, Israel © Eyal Nahmias / Alamy Stock Photo

La Gran Sinagoga, Mazkeret Batya, Israel © Eyal Nahmias / Alamy Stock Photo

Mizrají

La estadística de población de los mizrajim (que significa «oriental» en hebreo) a menudo se combina con la de los judíos sefardíes. Juntos, los dos grupos constituyen poco más de la mitad de la población judía de Israel. Los mizrajim son oriundos del Medio Oriente, desde kurdos y afganos hasta sirios y egipcios. Muchos llegaron en las décadas posteriores al establecimiento del estado de Israel en 1948 después de haber huido de la violencia antijudía en sus países de origen o buscando una mejor vida.

Iraquí

La comunidad judía iraquí es una de las más antiguas del mundo, y se remonta a más de 2500 años hasta al menos el siglo VI AEC. El catalizador de su inmigración masiva a Israel fue el «Farhud» o «despojo violento» de 1941, cuando estallaron disturbios contra los judíos en todo Bagdad. La persecución y las leyes antijudías continuaron durante una década, y en 1951 unos 130.000 judíos iraquíes fueron trasladados por avión a Israel en lo que se conoce como Operación Esdras y Nehemías.

Lily Shor, del Museo de la Herencia Judía de Babilonia en Or Yehuda, Tel Aviv, huyó de Bagdad cuando tenía 14 años en 1971. Explica el recitado de la Hagadá de pesaj, el texto judío leído en judeo-árabe y hebreo durante la festividad de la Pascua, como una de las formas en que la comunidad conserva su patrimonio en Israel. La supervivencia del judío-árabe, un idioma hablado por los judíos sefardíes y mizrajíes durante la Edad Media, depende del mantenimiento de tradiciones como esta. La influencia iraquí también se puede encontrar en la cultura israelí contemporánea, desde Dudu Tassa, un popular músico de rock Mizraji que actúa en todo el mundo en árabe iraquí, hasta el sabij, un querido plato de comida callejera israelí.

Yemenita

Un gran componente de la comunidad Mizraji de Israel son los yemenitas. Un pequeño número emigró a Palestina a principios de la década de 1900, y fundó el barrio yemenita en Tel Aviv en 1904. La inmigración masiva comenzó en 1949, un año después de la declaración de independencia, con Israel transportando miles de personas en una misión llamada Operación Alfombra Mágica. Desde entonces, los judíos yemenitas han enriquecido a Israel con su cultura, que no solo se ha conservado sino que está floreciendo especialmente en torno a su comida tradicional. La cocina distintiva incluye Jachnun, un panecillo sabroso y pastoso que se sirve tradicionalmente en la mañana de Shabat; kubaneh, una especie de pan; y Malawaj, un sabroso panqueque relleno. Skhug, una salsa picante roja o verde, es omnipresente en los restaurantes de todo Israel. La tradición más distintiva y mejor conservada, que es común en otras comunidades Mizrajies, es la colorida ceremonia de la jinna, un evento alegre y colorido que tiene lugar antes de las bodas.

Barrio yemenita, Tel Aviv, Israel Kimberley Grant
Barrio yemenita, Tel Aviv, Israel Kimberley Grant

Barrio yemenita, Tel Aviv, Israel © Kimberley Grant

Iraní

Como la de Irak, la comunidad judía de Irán es una de las más antiguas del mundo, y se remonta aproximadamente al 730 AEC. La emigración masiva a Israel comenzó poco después de 1948, seguida de otra ola que devino a la Revolución Islámica en 1979. Hoy en día, aproximadamente 250.000 judíos de ascendencia persa llaman a Israel su hogar, y quedan 20.000 en Irán, principalmente en Teherán. En Israel, la mayor población de judíos persas vive en Holon, al sur de Tel Aviv.

Es una comunidad que se comunica exclusivamente en hebreo y ha perdido algunas tradiciones a lo largo de las décadas desde su llegada, el elemento mejor conservado de la cultura judía iraní en Israel es sin duda la cocina. Un plato tradicional judío-persa es el gundi, una bola de masa rellena de pollo y garbanzos, condimentada con cardamomo y cúrcuma y que normalmente se disfruta durante las cenas de Shabat. A diferencia de los judíos asquenazíes, los iraníes (y otros mizrajim) comen arroz durante la festividad judía de la Pascua, una división bien conocida en el mundo judío.

Purim, con sus orígenes históricos en Persia, es también una tradición muy celebrada dentro de la comunidad judía iraní, aunque los eventos familiares privados tienden a tener prioridad sobre las exhibiciones públicas de trajes elaborados, como es común en otras comunidades judías.

Hombres judíos ortodoxos disfrazados leen un rollo del Libro bíblico de Ester para la festividad del carnaval judío de Purim. © Daniel Estrin

Judíos ortodoxos disfrazados leen un rollo del Libro bíblico de Ester para la festividad de Purim. © Daniel Estrin

Sefaradí

La palabra ´sefardí´ deriva de la palabra hebrea para España, «sefarad» (ספרד), y se refiere a los judíos cuyos antepasados procedían de la España medieval y Portugal. Tras su expulsión en 1492, miles de judíos españoles se reasentaron en países del norte de África, incluidos Marruecos, Túnez, Argelia y Libia, uniéndose a los judíos que ya vivían en estos lugares. La diáspora sefardí también se dirigió a otros países, incluidos Turquía, Bulgaria y Grecia. El auge del sionismo y la persecución antisemita antes y después del establecimiento de Israel llevó a la mayoría de los judíos sefardíes del norte de África a emigrar a Israel a finales de los años cuarenta y cincuenta.

El gran rabino sefardí Yosef Ovadia representado en una pintura mural en Hebrón © Juliane Thiere / Alamy Stock Photo

Hen Mazzig, un escritor israelí cuya familia es oriunda de Túnez, lamenta la falta de interés de la generación más joven de sefardíes israelíes por su herencia cultural. “Mis dos abuelos hablaban Tamazight (un dialecto hablado por los bereberes autóctonos del norte de África), y yo no. Sus historias sobre la vida judía en Djerba nunca fueron completamente documentadas». Agrega que «algunos jóvenes mizrajim y sefardíes, como yo, se encargaron de tratar de revivir la cultura y herencia judía del Medio Oriente y África del Norte, pero nunca será tan completa y rica como nuestros abuelos y padres la conocían».

El muro occidental de los lamentos, Jerusalén, Israel © paul prescott / Alamy Stock Photo

El muro occidental de los lamentos, Jerusalén, Israel
© paul prescott / Alamy Stock Photo

Orando ante el Muro de las Lamentaciones, Jerusalén © Joshua Haviv / Alamy Stock Photo

Orando ante el Muro de las Lamentaciones, Jerusalén
© Joshua Haviv / Alamy Stock Photo

A pesar de esto, se siguen conservando dos tradiciones coloridas. La primera, Mimuna, es una celebración anual popular en Israel que celebra el final de la Pascua con fiestas, picnics al aire libre y abundancia de dulces, como la mufleta, y con el uso de coloridos trajes tradicionales. El segundo es la jinna, que es similar a la celebración de los mizrajim. Una característica distintiva de la cultura sefardí es el ladino, un idioma judeoespañol que toma prestadas palabras del hebreo, el árabe y el portugués y las fusiona con el español medieval. Hoy, el idioma está en peligro de extinción; sin embargo, se están haciendo esfuerzos para preservar su estatus. En 2018, se anunció el establecimiento de la Academia Nacional Israelí para el Ladino y la cantante israelí Noam Vazana creó el primer álbum pop ladino del mundo, «Andalusian Brew«.

Otros grupos

Etíope
Más de 140.000 judíos etíopes viven en Israel, lo que representa poco menos del 2 por ciento de la población total. Se cree que sus antepasados se fueron a Etiopía en algún momento entre los siglos I y VI, pero conservaron su identidad judía. Por eso tienen fiestas únicas como el Sigd, un día de introspección religiosa que implica rezar a Dios y celebrar el cumplimiento de su sueño centenario de regresar a Sion. Llegaron a Israel a partir de la década de 1970, y más de 90.000 etíopes volvieron a sus raíces.

Judios de India
La comunidad judía en la India cuyo orígen se remonta a más de dos mil años atrás, está integrada por grupos distintos, cada uno con su propia historia y tradiciones: los Bene Israel, los Cochini, la congregación judía bagdadí y los Bnei Menashe. En las décadas que siguieron a la independencia de Israel en 1948, muchos hicieron aliá (el término hebreo para la inmigración judía a Israel que literalmente significa «subir»). Hoy en día, unos 85.000 judíos de ascendencia india viven en Israel.

El 20 de marzo de 2018, los primeros 103 de 204 Bnei Menashe aterrizaron en Ben Gurion y no pudieron contener su alegría. © Laura Ben-David / Shavei Israel

Judíos de Kaifeng
Se dice que solo 1.000 personas tienen antepasados de esta comunidad en la provincia china de Henan. Las raíces de esta comunidad se remontan al siglo VII, cuando comerciantes de Oriente Medio se asentaron en la región. La herencia judía de la región es prácticamente inexistente: su última sinagoga fue arrasada por las inundaciones hace un par de siglos y ya no reconocen el hebreo como su idioma común. Sin embargo, su identidad ha sobrevivido y algunos miembros de esta pequeña comunidad han sido repatriados recientemente a Israel.

Mujeres judías de Kaifeng llegando a Israel en febrero del 2016. © Laura Ben-David / Shavei Israel

Mujer judía de Kaifeng llegando a Israel en febrero del 2016. © Laura Ben-David / Shavei Israel

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